La
región extremeña, formada por las provincias de Cáceres
y Badajoz, se sitúa al suroeste del país, en la frontera con
Portugal. El clima es continental, con inviernos cálidos, suavizados
por la proximidad del Oceáno Atlántico, y con escasas lluvias
en otoño e invierno. Los veranos son calurosos, alcanzando temperaturas
máximas que superan en muchas zonas los 40E° C.
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La
propiedad de los olivares se extiende por toda la región, aunque
de manera bastante dispersa, es decir, hay gran cantidad de personas con
explotaciones de tamaño pequeño o mediano, a menudo situadas
en zonas de baja productividad, de tal forma que en la mayoría de
los casos los rendimientos obtenidos con la venta de la aceituna no son
más que una pequeña ayuda para los propietarios, que buscan
mantener las explotaciones a menudo heredada de antepasados.
Extremadura ocupa el tercer lugar entre las CC.AA. en cuanto a producción,
con un 5,1% de la producción nacional (200.000 Tm de aceituna), detrás
de Andalucía (80%) y Castilla-La Mancha (6,9%). El rendimiento medio
en Kg de aceite por Ha en Extremadura se sitúa en el 60% de la media
nacional, muy por debajo del rendimiento medio andaluz y en niveles similares
a los de Cataluña.
Durante
las últimas décadas se viene realizando un importante esfuerzo
desde todos los sectores regionales para mejorar la calidad y poner en valor
el olivar extremeño. Es el cultivo al que mayor superficie se dedica
en Extremadura con unas 255.000 Has cultivadas como media en el último
decenio, y también uno de los sectores agrícolas de mayor
valoración de sus producciones, alcanzando entre la aceituna de aderezo
(40.000 Tm) y la almazara (160.000 Tm) un valor aproximado de unos 96 millones
de euros (16.000 millones de pesetas), que representan el 17% de la producción
agrícola en Extremadura.
A
estos datos hay que unir el factor empleador o generador de ocupación
que el olivar desempeña en Extremadura, especialmente durante la
época de recolección que resulta imprescindible para miles
de familias extremeñas, siendo su presencia como cultivo determinante
en la actividad económica de algunas comarcas de ambas provincias.
La
producción extremeña de aceite de oliva se sitúa en
unos valores medios anuales próximos a las 30.000 Tm de aceite, siendo
esta Comunidad la tercera productora de aceite de oliva, apreciándose
en los últimos años una gran mejora de la calidad del aceite
obtenido, al aumentar la proporción del aceite de oliva virgen sobre
el aceite total y cuidar sus Denominaciones de Origen y la producción
y elaboración de aceite ecológico.
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La
región cuenta hoy con 117 almazaras autorizadas (75 en Badajoz y
42 en Cáceres), de ahí que, el olivar que siempre ha estado
presente en la historia cotidiana de los pueblos extremeños, haya
pasado del autoconsumo y los jabones de aceite refrito a una potente industria
que en la pasada campaña 2001-2002 produjeron 48.407 toneladas de
aceite. En aceituna de mesa, especialmente en Tierra de Barros y Las Hurdes,
la región se ha consolidado como la segunda productora nacional tras
Andalucía. La entrada de nuevos olivares de riego en Monterrubio
de la Serena y Tierra de Barros, el trasvase cada vez mayor de aceituna
de verdeo a aceite y la próxima reforma de la OCM del aceite -con
la posible llegada de las ayudas por hectárea o árbol- marcarán
el futuro del sector. El desarrollo de las dos D.O. de aceite regionales,
Monterrubio de la Serena y Gata-Hurdes y el despegue de los aceites ecológicos
fijan la estrategia comercial del sector.
Los
tipos de oliva que se cultivan tradicionalmente en Extremadura para la producción
de aceite son Cornicabra, Manzanilla Cacereña, Carrasqueña,
Verdial y Morisca.
