El
hábitat de los IBÉRICOS es la DEHESA, un agroecosistema derivado
del bosque mediterráneo de "quercíneas" que ha sido
aclarado de matorral para favorecer la producción de pastos y bellotas.
La DEHESA ocupa una superficie importante en Extremadura.
La Dehesa
Extremeña de encinas y alcornoques es el mejor ejemplo de un sistema
agroganadero en el que la intervención del hombre ha sido respetuosa
con el medio natural, y uno de los escasos modelos de verdadera agricultura
ecológica, en la que el cerdo ibérico ha sido y es, en gran
parte, responsable de su conservación.
En
este bello paisaje de los pastizales arbolados del S.O. de la Península
Ibérica, los IBÉRICOS comparten aprovechamientos con razas autóctonas
de otras especies domésticas como la vaca retinta o la oveja merina,
y numerosas especies silvestres que han encontrado en las dehesas arboladas
el último refugio.
Sobresalen,
en el vértice de la pirámide faunística, grandes rapaces
como el águila y el buitre y mamíferos como el jabalí
o el ciervo, que disfrutan de la despensa del bosque aclarado y de la protección
de los reductos de bosque mediterráneo integral que se conserva en
las crestas más abruptas o quebradas más inaccesibles. También
acuden cada invierno a las dehesas de encinas grandes masas de aves migratorias
del Norte de Europa que, como las grullas, encuentran es estas áreas
clima y alimentos para la invernada.
