Los
únicos cerdos aptos para producir piezas curadas de calidad son los
procedentes del tronco IBÉRICO.
Los IBÉRICOS son una raza autóctona de cerdos de origen mediterráneo
que constituyen uno de los escasísimos ejemplos de cerdos domésticos
adaptados al régimen de pastoreo, especialmente dotados para aprovechar
directamente, a diente, los recursos de las dehesas de encinas y alcornoques.
El patrón de selección centenaria ha sido esa adaptación
al medio, en vez de criterios de prolificidad, rapidez de crecimiento o índices
de transformación que han presidido la mejora genética de las
razas industriales.
Entre las
cualidades de esta primitiva raza destaca su capacidad para acumular grasa
bajo la piel o infiltrar ésta en sus músculos, lo que caracteriza
y hace exclusivos los productos derivados del IBÉRICO.
A la vista
son cerdos de capa negra, sin pelos o con pocos pelos (lampiños o entre-pelados),
tienen el hocico largo y recto y un esqueleto fino (jamones de "pata
negra" y "caña fina").
